
Ahora que decidí suspender el servicio, dejar el blog, este cajón "desastre" donde según me da voy y vengo, sin orden ni concierto, como la maleta de un payaso (donde hoy meto esto, ahora saco aquello, y hoy no saco nada), me topo (en las mismísimas narices -de payaso-), cada día, desde que se abrió la campaña electoral, con enormes carteles con grandes caras ( o si se prefiere, caretos, caricaturas, caraduras, carátulas, carapapas, carapijos, caraculos, cararrotas, caracoles cuatrianuales, caraspintadas que se pretenden vender como caramelos de la caravana y hacer carambola): la campaña es un gran mercado donde se malvenden rostros pálidos.
Y es que los representantes no representan más que un espectáculo plagiado donde las ideas se han difuminado, no escuchan al público, han convertido el interés general en su interés particular, y lo engañan (antes, durante y después de la gran representación electoral), con un espectáculo lleno de trampas que sería una gran comedia si no fuese en el fondo una gran tragedia indignante.
NO les votes
1 comentarios:
Yo no les he votado y creo que nadie de mi familia (mujer e hijos)
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