08 enero 2011

264 - Improvisación



El poder o la capacidad de improvisación, y que últimamente en algunas áreas se ha usado como algo despectivo y negativo, no es sino un valor que debe estar en alza. Ademñas de los gaddges que usa el payaso, su técnica o los números o rutinas ensayados, se debe incluir la improvisación, esa capacidad para solventar los inconvenientes, aprovechar los propios errores y sobrellevar de manera satisfactoria los elementos externos, incorporándolos a la función para que provoquen la complicidad e hilaridad del público.

Y no me refiero únicamente a que pueda solucionar problemas más o menos técnicos, como un corte de luz o quedarse sin sonido, el azote del viento, el llanto del niño, el perro que ladra, la gente que habla, entra, se levanta, sale o atraviesa sin miramientos la escena,es que la versatilidad del payaso hace que vaya a los lugares más insospechados. Pues bien, la improvisación aquí hará que esos elementos, aparentemente negativos, redunden en beneficio propio. No olvidemos una de la máximas del payaso "en la calamidad, el payaso encuentra una oportunidad"

De modo que muchas veces me dicen si lo que hago lo tengo preparado o surge sobre la marcha, como si hacer una actuación ante público fuera improvisada. Evidentemente no es improvisada, está prevista, hay un guión preparado, sé lo que se va a hacer, pero si es verdad que muchas veces no se sabe el resultado que va a producir, y hay muchos elementos externos o acontecimientos puntuales que ocurren, por eso hay que estar siempre atento, en un estado de alerta constante (que es el estado natural del payaso, siempre esperando y deseando ver qué va a pasar) para continuar y poder cambiar, porque ya se sabe, otra de las máximas del payaso es "si no funciona, cambia" ( lo otro sería perseverar, si tienes valor suficiente y arriesgarte a esos segundos eternos de silencio, hasta que funcione).
Pero no es esta capacidad de cambio a la que me refiero, sino que a la actuación parezca tan ágil, tan cercana, tan humana como parecer que todo sale rodado, sale porque sí, con naturalidad y espontáneidad; entonces es cuando llega más y confunde al espectador: "estaba preparado o salió así". Es en ese "salió así" donde está el quid, la esencia, la excepcionalidad, lo que hace que esa actuación sea única. Porque aunque el esquema, la dinámica o las rutinas sean las mismas, vivirla como si fuera la primera vez que lo haces, y aprovechar cualquier elemento interno o externo que aparezca va a hacer que sea recordada por ti y por ellos.

Y los payasos sabemos mucho de improvisación, tenemos esa capacidad, no en vano casi todos nuestros gags o sketches surgen de la improvisación. En los talleres de clown, hay que ponerse delante de los compañeros e improvisar sobre unas notas que nos facilita el monitor, a partir de ahí, rienda suelta a la imaginación y a buscar en el propio clown cómo se comportaría ante determinada situación, en interacción continua con el compañero(s) y con el público. De esta técnica de improvisación han salido los match de improvisación, grupos de actores que improvisan delante del público.



El clown, al realizar su trabajo y dejarse llevar desde la honestidad, la sinceridad y escuchando al público constantemente hace que su actuación parezca natural, como si fuera porque sí, porque en definitiva él es así, cercano, vulnerable, emotivo y muy humano.